Dejé mi trabajo y esto fue lo que pasó


No quería que este fuera otro video de "éxito" de YouTube. Quería que fuera real: la vida real de alguien que está intentando hacer algo distinto con su vida, con todo lo que eso implica cuando las cosas no salen como uno las planeó.

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Por qué me salí de trabajar

Hace unos cinco meses dejé mi empleo en un centro comercial. No era un mal ambiente, pero tampoco el mejor: rencillas entre compañeros, roces con clientes, mucho tiempo lejos de casa y de mi familia. Tenía la oportunidad de trabajar desde casa, así que la tomé, con todos los sueños en la mochila. El plan era vivir del trading.

El plan que no salió como esperaba

Manejaba una cuenta fondeada en Darwinex Zero, una asignación de 100,000 dólares de la que me quedaba el 15% de las ganancias. Empecé a operarla en febrero, apenas dejé el trabajo, y ahí descubrí que mis habilidades para "trabajar en libertad" no eran lo que yo pensaba.

En paralelo seguí con mi canal de terror, Teos Enigmas, pero la fuente de historias que usaba desde hacía tiempo (un foro de Reddit) cerró hace casi dos años y nunca encontré un reemplazo igual de bueno. Cambié el formato hacia algo más documental —crímenes, casos increíbles— y el público no lo recibió bien: las vistas cayeron a apenas el 1% de mis suscriptores.

Mientras tanto, la cuenta de Darwinex llegó a un drawdown de alrededor del 66-68%. Reiniciarla, psicológicamente, fue más sencillo que intentar recuperar una caída de esa magnitud. Probé también con un segundo canal, solo de trading: subí quince videos y tuve cero vistas, una y otra vez.

Tocar fondo y volver a empezar

Llegó un punto en el que ya no le encontraba sentido a nada de lo que hacía. Lo que me hizo aterrizar fueron mis hijos: verlos ahí, de vacaciones, jugando en el otro cuarto, me recordó que necesito que esto funcione por ellos. Así que hice un reinicio general: del canal, de la cuenta, de las expectativas.

Entendí algo importante: mi problema nunca fue tanto de habilidad como de psicología. 

Llegué a "quemar" varias cuentas no porque no supiera operar —de hecho llegué a cobrar de cuentas de fondeo y de la propia Darwinex Zero—, sino porque enganchaba mis emociones a los resultados: a si el trading iba bien, a si los videos funcionaban, a si la vida en general iba como yo esperaba. 

Y el trading, si algo te enseña, es que el esfuerzo no siempre se traduce en resultado: puedes trabajar ocho horas y perder, o ganar en cinco minutos el sueldo de un mes. Nadie te pone límites ahí; los límites te los tienes que imponer tú mismo, y normalmente uno mismo no es tan estricto como lo sería un jefe.

Trabajar desde casa no es lo que uno se imagina

Romanticé mucho la idea de estar en casa antes de dejar el trabajo. 

La realidad: mandado, comida, cuidar que los niños no se metan en problemas, el ruido de los vecinos (una perrita nerviosa que ladra todo el día, un niño que grita sin parar, los domingos con cada casa poniendo su propia estación de radio), y de pronto también más tiempo para pensar —cosas buenas y cosas que preferiría no pensar tanto. 

Grabar videos de terror con ese ambiente de fondo tiene su comedia involuntaria: nada rompe más la atmósfera que un niño gritando "¡el gas!" en medio de una narración tenebrosa.

También subí más de 10 kilos sin darme cuenta en este proceso. Llevo alrededor de dos semanas retomando el ejercicio entre cinco y seis días por semana para recuperar terreno.

Lo que desaproveché

En retrospectiva, dejé pasar varias oportunidades por miedo al compromiso: ascensos que me ofrecieron en trabajos anteriores, cerca de dos años estudiando desarrollo de software sin nunca ejercerlo, casi dos años más estudiando ciberseguridad —llegué a resolver bastantes máquinas en Hack the Box— que tampoco convertí en profesión. 

No fue falta de capacidad; fue miedo a la responsabilidad. 

Ya no puedo regresar el tiempo, pero sí hacerme cargo de lo que tengo enfrente ahora: mis hijos y mi familia.

Hacia dónde voy

La cuenta de Darwinex está en fase de calibración —todavía le faltan unos días para poder empezar a participar en Darwin y Silver. 

Mi estrategia está basada en lo más básico de las enseñanzas de ICT (Inner Circle Trader); no busco complicarla. Pensé en automatizarla con Python o MQL5, pero el instinto que uno desarrolla como trader no se le puede transmitir del todo a un robot. 

En cambio, quiero construir algo que automatice la gestión de riesgo —bloquear mi plataforma después de cierta pérdida o ganancia, al estilo de las cuentas de evaluación tipo Top Step— para quitarme la carga emocional de encima, no para que decida por mí.

Los negocios de comida que llevamos con mi esposa nos están dando el respiro económico mientras todo esto se acomoda; sin su ayuda esto sería mucho más difícil.

Y en YouTube abrí este canal, un poco más personal —Lemuz Labs—, con un formato de blog, tutoriales de Obsidian y de las herramientas que uso para organizar mi vida, y contenido un poco más cercano sobre quién soy: alguien al que le gusta leer, escribir, dibujar y hacer trading, y que disfruta más investigar y escribir para Teos Enigmas que grabar y editar. 

Eso sí, con la privacidad necesaria: sé, por experiencia en comunidades de ciberseguridad hace más de una década, lo rápido que una situación así se puede salir de control con muy poca información.

No sé si el camino va a ser fácil o difícil, pero la idea es seguir compartiéndolo, con temas nuevos cada semana, sin hacer de esto un espacio vacío.

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