Dejé mi trabajo y ahora me dedico a esto: bitácora y reflexión semanal


Trading: una semana para el olvido

No fue una semana fácil. Prácticamente no gané nada porque el mercado se movió sin ninguna dirección constante: retrocesos profundos, movimientos acelerados que sacaban mis posiciones por stop loss apenas las abría. Fue, en pocas palabras, una semana de pérdidas.

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Los días más complicados fueron el lunes, el miércoles y el jueves: el precio subía, bajaba, volvía a subir y volvía a bajar sin dejar un movimiento limpio que se pudiera operar con tranquilidad. 

Ese tipo de mechas —comprar aquí, comprar allá, ir sumando pérdidas de 100 en 100 dólares— desgastan muchísimo mentalmente. 

A las 12 o 1 de la tarde la cabeza ya no rinde igual que a las 9:30 de la mañana, y ahí es cuando empiezan las decisiones impulsivas.

El martes fue distinto: hubo una noticia importante (creo que fue el IPC) a las 8:30 de la mañana, y el precio se quedó en rango todo el día. 

Cuando hay noticias relevantes en días consecutivos —martes y miércoles, típicamente—, uno de los dos suele ser lento. 

No le doy mucha importancia al contenido de las noticias en sí; solo me interesa la hora en que salen, porque el precio termina descontándolas de cualquier forma.

Normalmente los movimientos más duros de la semana son en lo que, tras entrar en una posición ganadora, el precio regresa con la misma velocidad con la que había bajado, dejándome a apenas unos puntos del stop loss. 

Psicológicamente es de lo más difícil de sostener: ver que vas ganando y de pronto el mercado juega contigo hasta casi tocar tu límite.

Revisión de portafolio

También aproveché para repasar mi portafolio de acciones, que sigue siendo pequeño pero variado. Todo lo compro a través de GBM.

Bitcoin y Ethereum: sigo sin comprar. Bitcoin continúa cayendo y no me sorprendería verlo debajo de los 50,000 dólares, incluso hay quien lo proyecta en 40,000. 

No pretendo especular con él, sino acumularlo para conservarlo, pero solo cuando baje más. Ethereum ni siquiera está en mi radar.

ETFs (SPY, QQQ): los mantengo como base del portafolio.

Nike y Pepsi: compradas el año pasado. A Pepsi le sigo dando tiempo; el movimiento reciente fue demasiado corto para confirmar una reversión sólida.

AMD, Google y ON: las compré esperando que replicaran el movimiento alcista que ya había hecho Nvidia, al competir en la misma carrera de semiconductores e inteligencia artificial. Con Google el escenario fue prácticamente perfecto: tomó mínimos, cerró por encima y no comprar ahí hubiera sido un error.

Apple, McDonald's, Walmart, Costco y BlackRock: las considero "compras aseguradas" — negocios tan sólidos que tendrían que hacer las cosas muy mal para desplomarse de verdad. 

Con BlackRock terminé comprando doble por un error de la plataforma de GBM que se cayó ese día para muchos usuarios; no me molestó, ya tenía presupuesto para eso.

Disney: la compré más por FOMO que por análisis. Entre el estancamiento de su contenido reciente y los problemas generales de todas las plataformas de streaming, sigue en rango.

Intel: un caso curioso — estuvo 26 años (9,494 días) por debajo de los 70 dólares antes de recuperar ese nivel. Un recordatorio de la paciencia que a veces exige el mercado.

PayPal: la tengo en la mira por la reciente oferta de compra que lanzaron Stripe y Advent por más de 53,000 millones de dólares.

Uber y Mercado Libre: compradas buscando aprovechar un momento en que, psicológica y económicamente, no había podido hacerlo antes.

United Health: la compré tras la fuerte caída derivada de las polémicas alrededor de su exdirector; los negocios de este tamaño rara vez se derrumban solo por eso, y hasta ahora lo han manejado bien.

SpaceX: en la mira, pero esperando una señal de compra más clara; lleva cuatro semanas de caída tras solo dos de subida.

Mi lógica de compra es siempre la misma: buscar que el precio tome mínimos relevantes y cierre por encima de ese nivel. 

No me apoyo en volumen ni en medias móviles, y hago muy poco análisis fundamental —lo justo para tener una idea general antes de comprar.

El tema nuevo de Blogger

Esta semana también avancé bastante en el rediseño de mi blog, que existe desde 2016 (empezó en WordPress) y que migré a Blogger en 2018-2019 para dejar de pagar hosting. 

Compré la licencia de un tema llamado Next y he estado ajustando CSS, JavaScript y algo de HTML para que se parezca más al estilo de tarjetas que tenía en WordPress con el tema Orbital, de Romuald Fons.

Estoy construyendo un script que consulta el feed RSS de Blogger como si fuera una API, para listar y filtrar posts dinámicamente dentro de otras páginas del blog —así, si publico algo nuevo, se actualiza automáticamente sin que yo tenga que tocar nada. 

También limpié bastante la interfaz: quité elementos del tema original que sentía innecesarios, aunque dejé una barra lateral con contenido relacionado para invitar a seguir leyendo dentro del blog.

El pendiente grande sigue siendo recuperar las imágenes de las entradas antiguas, que se perdieron en la migración original desde WordPress.

Mi diario en Obsidian

Uso Obsidian para prácticamente todo: los guiones de mis videos de YouTube, mis apuntes de programación y trading, y mi diario personal. 

Antes tenía el diario en Notion, pero empezó a borrarme imágenes sin razón aparente y terminé perdiendo apuntes de varios cursos de trading que tuve que reconstruir a punta de capturas de pantalla.

Eso, sumado a que la app se sentía lenta pese a tener buena conexión, me hizo abandonarlo por completo.

Ahora todo vive en archivos de texto plano local, respaldados en GitHub y sincronizados también con mi teléfono, así que si algo falla —la computadora, el celular o incluso GitHub— siempre tengo al menos dos copias de respaldo en otro lado. 

Llevo 93 entradas de diario (las anteriores se quedaron atrapadas en Notion); antes escribía como mucho una vez cada una o dos semanas, y ahora estoy siendo bastante más constante.

También estoy desarrollando mi propio plugin para Obsidian: uno que muestre lado a lado la versión actual de una nota y su historial de cambios, de forma visual, para poder comparar directamente qué quité o agregué. 

Nació porque a veces reescribía partes de un guion de YouTube y después no recordaba qué versión anterior me gustaba más. 

Obsidian ya guarda un historial, pero no de forma visual, y programar la lógica del plugin me está resultando más complicado de lo que pensaba.

Reflexión final

En lo personal, retomar el ejercicio ha sido más difícil de lo que esperaba. No es por flojera —es que entre cuidar niños, lavar trastes y todo lo demás, cuesta encontrar esos veinte o treinta minutos. 

Además, madrugar a las 6 de la mañana para operar y luego intentar hacer ejercicio me deja agotado desde las 7 u 8 de la noche, algo que no me pasaba hace apenas seis meses, cuando trabajaba en una tienda y llegaba a casa a las 10 de la noche y aún tenía energía.

En seis meses de vida sedentaria perdí bastante condición física, y sé que recuperarla no va a ser rápido ni fácil. 

Mi mente ya me dice que no tiene sentido esforzarme, que para qué madrugar si de todos modos voy a terminar agotado. 

Pero la pelea más difícil siempre es contra uno mismo, y no pienso dejar que ese pensamiento gane. Si no me cuido ahora, el costo —físico y mental— va a ser mucho más alto después. 

El ejercicio, además, funciona como un desahogo frente a las frustraciones del trading y de tantas horas sentado escribiendo.

Sigo con las transmisiones en vivo de lunes a viernes (aunque esta semana se cruzaron trámites escolares de los niños), y pronto retomo el curso de Python para programar robots de gestión de riesgo.

Voy aprovechando los ratitos que puedo —como este, grabado con la casa vacía— para avanzar en todo esto poco a poco.

Nos vemos la próxima semana.

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