Descuento 25% Darwinex Zero

Cuantas veces he FRACASADO en la vida...?


¿Cuántas veces he fracasado en la vida?

Este no es un tema fácil de contar, ni siquiera de pensar. El fracaso es un concepto relativo, cada quien lo vive a su manera, pero quería compartir la serie de eventos que me han traído hasta donde estoy ahora. No como una lista de lamentos, sino como un repaso honesto.

{tocify} $title={Tabla de contenido}

Los primeros intentos: la universidad que no fue

Al salir de la preparatoria intenté entrar al Politécnico a estudiar mecatrónica. Presenté el examen dos veces y no quedé. Lo intenté después con ingeniería en ciencias de la computación, y tampoco. Fue uno de mis primeros grandes fracasos, justo cuando más me atraían la programación y el diseño de componentes.

Ciberseguridad: un mundo que dejé a medias

Por esos años (2010-2016) me metí de lleno a estudiar por mi cuenta temas de hacking y ciberseguridad, leyendo PDFs y blogs porque en ese entonces casi no existía contenido en español sobre el tema. Pasé varios años metido en foros, pero nunca subí a ningún nivel de responsabilidad real. Con el tiempo, algunas situaciones incómodas dentro de esas comunidades —y el nacimiento cercano de mi primer hijo— me hicieron decidir que ese no era un camino para mí, y me alejé por completo, cerrando incluso mis redes sociales.

Psicología: un semestre que lo cambió todo

En paralelo, mis papás me ofrecieron apoyo para estudiar una carrera de paga. Elegí psicología, dejando de lado la ciberseguridad. Estudié casi dos años, hasta que las prácticas me llevaron a una casa hogar de niñas en la Ciudad de México. Escuchar sus historias fue una de las experiencias más duras que he vivido, y ahí entendí que mi corazón no estaba hecho para ese trabajo. Dejé la carrera.

De vendedor a gerente, y de gerente a "nunca más"

Pasé por varias tiendas y trabajos —GNC, ropa, restaurantes— sin lograr estabilidad, hasta que mi entonces novia (ahora esposa) quedó embarazada. Eso me llevó a aceptar mi primera gerencia. Funcionó bien hasta que cambió el supervisor: las exigencias se volvieron insostenibles y varios gerentes, yo incluido, terminamos yéndonos. Desde entonces decidí que los puestos de gerencia no eran para mí; nunca me ha gustado que me digan cómo hacer las cosas cuando existen mejores formas.

Seis años de comodidad

Después conseguí un trabajo de oficina en el que duré casi siete años, en el mismo puesto. Ahí había programadores y soporte técnico de quienes pude aprender mucho, pero la comodidad me ganó: nunca me acerqué a pedir esas oportunidades. Intenté estudiar desarrollo de software por segunda vez, pero terminé dejándolo también, en parte por reprobar un par de materias, en parte por esa misma comodidad que no me exigía crecer.

El trading y los primeros canales de YouTube

Para 2017 ya conocía el trading. Empecé con cuentas pequeñas (200-500 dólares) que llegué a hacer crecer, hasta que en algún punto las quemé todas. Fue una crisis fuerte, viviéndola mientras trabajaba en una plaza comercial.

Años antes, alrededor de 2012-2013, ya había tenido dos canales de YouTube: uno de chismes de celebridades y otro de reviews de tecnología. Ambos los abandoné por falta de consistencia y por lo complicado que era conseguir equipo para las reviews.

Más adelante llegó Teos Enigmas, mi canal de relatos, que funcionó muy bien al inicio —llegué a generar ingresos con él— hasta que las visitas empezaron a bajar y se cerró la fuente de historias de la que dependía. Hoy sigue estancado, pero no pienso abandonarlo del todo.

El patrón detrás de todo

Si me detengo a ver la lista completa —música (toco guitarra y algo de batería), karate (cinta verde, a dos cintas de la negra), MMA (casi dos años), dibujo, escritura de cuentos y poemas, oportunidades laborales, la universidad—, el patrón es el mismo: me gustan demasiadas cosas y nunca las sostengo el tiempo suficiente.

Tengo gustos muy horizontales: música, programación, dibujo, lectura, un montón de intereses a la vez. Y la sociedad, en general, no está hecha para alguien así; busca especialistas, y quienes tenemos intereses tan variados no siempre encajamos. No es una justificación, es simplemente una característica que he tenido que aprender a manejar.

En el fondo, más que falta de talento, ha sido falta de compromiso conmigo mismo: dejar las cosas antes de terminarlas, no tomar oportunidades que otros sí tomaron y a las que les fue bien.

¿Y ahora qué?

De nada sirve el arrepentimiento si no aprendo de él. Lo que sigue es trabajar en la consistencia y la disciplina: sacar adelante Teos Enigmas, el canal de trading, los cursos pendientes, sin dejarme llevar tanto por la comodidad ni por el ego. Como dice la canción, es mejor hacer las cosas mal que no hacer nada, porque incluso equivocándome voy aprendiendo y avanzando poco a poco.

Sigo en la parte baja de la montaña rusa. Si esta historia te hace sentido, o si has vivido algo parecido, me encantaría leerlo en los comentarios.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente

Ads

Descuento 25% Darwinex Zero

Ads

Descuento 25% Darwinex Zero

Popular Items

3.1 - Mercantilismo

Michael Marcus